testeando afterfx

Composición digital: Testeando AfterEffects

After FX mola. Y ya está. Siempre fui reacio a adaptarme a este programa, por amor propio supongo. Comencé con la composición digital hace años en otra plataforma, Combustion, y siempre pensé que era un software “más profesional” que el de Adobe. Pero el tiempo me ha quitado la razón.

Por un lado porque el programa de Autodesk/ Discreet era lento y necesitaba muchos recursos, y aunque su triple interface de árbol/ esquema y timeline junto con sus efectos, opciones de composición e interacción de capas y la opción de integrar todos los plugins de AE e Illusion lo hacían super versátil… Ha muerto.

Adobe va en cabeza

El software de Adobe ha sabido actualizarse, aumentar sus capacidades y su integración tanto con los demás productos de la familia como Premiere, Photoshop, Flash o Encore, y también con otras plataformas, lo que ha propiciado su extensión masiva en casas, pequeñas empresas e incluso productoras de publicidad y grandes estudios cinematográficos. Pero yo seguía pensando que  Combustion era “más guay”, y al no ser utilizado por tantos profesionales me concedía una especie de distinción… Pero pobre iluso… Tanto tardé en actualizarme a los tiempos modernos que Combusion ha desaparecido, y ahora, no me queda más remedio que migrar a After por las buenas, o por las malas…

Pero aquí llega mi sorpresa, pues me estoy dando cuenta de que la adaptación no es tan compleja como pensaba. Creía que era una metodología de trabajo totalmente diferente, pero en absoluto, es complementaria. En estos días comienzo a valorar tanto todas y cada una de las horas que he pasado delante de un Combustion, de la cantidad de micrometrajes creados para probar efectos digitales, de animaciones con muñecos Lego o Playmobil, de explosiones, meteoritos, integraciones, disparos, coches volcando y sangre por doquier. Todo eso no se ha perdido. No hay que empezar de cero. Esos conceptos calaron hondo y son la base de la composición digital. Ahora que pruebo AfterFX por primera vez, no me es ajeno. No encuentro los controles ni los atajos de teclado pero sé lo que quiero hacer y cómo tengo que hacerlo. Con un par de explicaciones de David me pongo en marcha y soy capaz de improvisar, adelantar y encontrar las soluciones, investigar entre los controles y el interfaz y sobretodo, manejar los valores, que son totalmente familiares.

Eso sí, aunque aún lo estoy descubriendo y he de decir que me encanta, hay ciertas funciones cuyo atajo de teclado es demasiado complejo o deberían tener un comando o botón directo ya que son funciones muy recurrentes (como cortar un clip, maldita sea!) Pero seguro que con el tiempo encontramos esos controles o atajos u opciones alternativas de conseguir el mismo fin.

Infinidad de posibilidades

Ya sabemos que las posibilidades de AfterFx son enormes, y ni tan siquiera conocemos el 1% del programa. Eso lo hace aún más atractivo. Pero en el mundo de la composición digital también nos encontramos con una parte importante dedicada al grafismo. Los logotipos y textos con los que podemos “jugar” son tantos como podamos imaginar. La clave está en encontrar aquellos que mejor cuenten lo que queremos, apoyando la imagen, ya sea con su forma, tamaño, color, tipografía, situación…

Existe una herramienta curiosa con la cual podemos añadir efectos a nuestros vídeos tanto estáticos como dinámicos, y animarlos a nuestro antojo. Pero AfterFx posee una serie de efectos con ajustes preestablecidos que pueden ayudarnos pero que mucho a la hora de intentar hacer un barrido, una espiral, un desenfoque, un temblor… decenas y decenas de opciones sobre las que podemos trabajar y ahorrar tiempo de creación y posteriormente modificándolas, transformándolas, fusionándolas… dotar a nuestro texto de vida, de animación, de integración y de dinamismo.

Al practicar con estos nuevos elementos y con los anteriores, se me hacía “lento”, inaccesible. Sabía lo que quería buscar pero no encontraba la herramienta o el “efecto adecuado”. En ese momento me dí cuenta de cuánto dependía del viejo Combustion, de cómo trabajaba antes con él, con sus herramientas y… sus PLUGINS. Eso es lo que me faltaba: plugins. Es cierto que todas las herramientas deben estar a nuestra disposición y no depender nosotros de ellas, pero francamente, el tiempo que nos ahorramos hoy en día con efectos o herramientas que poseen valores predefinidos sobre los que podemos trabajar es inmenso. No es vagancia, aunque en cierto modo es comodidad. Conociendo cómo funcionan y teniendo las ideas claras, podemos agilizar mucho nuestro trabajo. La sensación de que el After ha ganado este último round sigue ahí. Pero ahora soy consciente de que con un par de plugins y un par de horas bien invertidas en practicar y probar un par de cosas, el resultado será brutal y sólo habrá un ganador… la creatividad.

After nos ofrece también un entorno 3d. No es que goce de elementos con “volumen”, sino que podemos componer nuestros elementos en profundidad, es decir, en el eje Z. Seguirán siendo objetos planos, pero con distancia entre ellos. Así podremos crear sensaciones reales de desenfoque, panorámicas en los tres ejes y muchas más funciones con las cámaras virtuales que nos ofrece. Podemos también aportar luces puntuales o globales, colores dominantes, efectos como el motion-blur, y un largo etcétera de funciones más.

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